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La carne

En este post voy a hablaros sobre 'La carne', el último libro de Rosa Montero.

Hay varios aspectos del libro que vale la pena mencionar; en primer lugar, la narración se sirve continuamente del recurso de la anécdota para fluir y seguir avanzando en la dirección elegida por la autora. En un libro más denso o pesado podría haber acabado resultando tedioso, pero en el caso de 'La carne' funciona de forma interesante al combinarse con el tono ligero de la escritora y la propia brevedad del libro.

De las muchas anécdotas que la autora comparte con nosotros a través del libro, una de las más llamativas es la que nos habla de Mark Twain, una brevísima e impactante historia de la vida del escritor estadounidense que la propia autora incorpora a la narración para reforzar uno de los pilares de su historia. Sólo por la sensación de sorpresa y la inevitable reflexión a la que nos obliga esta pequeña historia merece la pena dedicarle a La carne las pocas horas que exige su lectura.

Otro aspecto interesante del libro es lo inesperado de la perspectiva en la narración. No es habitual que el guía que acompaña al lector a lo largo de las páginas del libro sea una mujer de sesenta años, una 'solterona', como dirían muchos; y no es habitual que esta mujer nos desvele sus ilusiones, sus sinsabores, sus inquietudes y sus alegrías, y que logremos empatizar con ella.

Personalmente, la vida, sensaciones y miedos de una mujer de sesenta años me resultan lejanos y ajenos; tanto por edad como por sexo. Es por ésto que la narración abre puertas de otro modo desconocidas, presenta situaciones sobre las que, sin haber visitado 'La carne', no sería fácil llegar a reflexionar.

Uno de los aspectos más llamativos de la narración en este sentido es el relato de la sexualidad que la autora nos plantea a través de su personaje. Un relato que llama la atención por poco habitual (¿quién habla de la sexualidad de las sexagenarias?) y que ha hecho ruido, como nos cuenta Nuria Labari en esta entrevista a la autora publicada en Zenda.

También es destacable en el libro el guiño que la autora se hace a sí misma introduciéndose en la narración, haciendo una especie de 'cameo literario' que nos permite conocer y charlar con la periodista Rosa Montero a través de sus propias páginas.

Por último, es interesante la incorporación de la música en la narración. En diferentes situaciones y escenas de la historia podemos ver cómo la autora ambienta los escenarios de su historia con diferentes piezas musicales, en general música clásica y ópera, aunque también música más moderna, como las composiciones de Ludovico Einaudi.

No es habitual que la música tenga un papel semiprotagonista en una novela, y es siempre un hallazgo cuando encontramos una en la que ha adquirido ese rol. Es inevitable cuando esto ocurre regresar a Haruki Murakami, el autor por antonomasia que emplea la música como elemento central de la narración, hasta el punto que todas sus obras tienen un leitmotiv que marca el ritmo de las mismas.

Para finalizar, os dejo este interesante artículo de Javier Marías que por pura serendipia encontré a la vez que estaba leyendo La carne, de Rosa Montero, y que tiene puntos en común con este libro.

Si después de leer estas palabras sentís curiosidad por el libro, os invito a que lo leáis con nosotros.

Y a los que hayáis leído el libro, os pregunto; ¿cuál ha sido vuestra anécdota favorita en la narración? ¿Coincidís conmigo en la de Mark Twain? ¡Intentad no delatar la historia con vuestras respuestas!

¡Feliz lectura!

Alberto Gimeno

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